El periódico Bilbao ha realizado una entrevista a Eva Cerrato Aguirre para conmemorar los 30 años de la Escuela de Ballet EVA. Podéis encontar el artículo publicado por dicho periódico en el siguiente enlace:

Eva Cerrato Aguirre en Bilbao.net

Si no fuera por el ballet el Cascanueces sólo sería un utensilio de cocina. Eva Cerrato abrió su escuela de esta disciplina hace casi 30 años en el bilbaino barrio de Santutxu. A pesar del aumento de la oferta extraescolar su centro se mantiene a flote gracias a su energía y a la entrega de sus alumnas.

Eva empezó en el baile a los cuatro años. “Mi madre me llevó a una escuela de ballet porque no paraba de bailar”. Se tituló en 1978 en Danza Clásica por el Conservatorio Superior de Música y Danza de Valencia a la edad de 16 años. “Quizá fue mi actuación más especial, conservo las zapatillas de ballet colgadas en mi academia”. Su paso a la enseñanza fue algo progresivo. Eva estudiaba danza, bailaba en todos los sitios donde podía y además impartía clases. “Cuando eres joven puedes absolutamente con todo” afirma. Después de un tiempo buscando un local para instalar su escuela encontró en Santutxu un emplacamiento interesante. “Desconocía el barrio casi por completo, pero me tiré de cabeza a la piscina”. La escuela abrió un mes más tarde de lo previsto, pero durante las obras aparecieron los primeros interesados. “Recuerdo haber apuntado a alumnos delante de la escuela, apoyada en un coche, mientras se desarrollaban los trabajos. Los vecinos se alegraban de que pusieran un centro de estas características en el barrio”.

 

balleteva

La acogida fue muy buena y durante los primeros cinco años se superaron las expectativas. “Hubo una temporada en la que el ballet se puso de moda. A las amatxus les encantaba apuntar a sus hijas”. La Escuela cuenta con alrededor de 50 alumnos a los que Eva dedica toda su atención. “Llevo la escuela sola. Me gusta tener el ojo encima de mis alumnas, ver por donde respiran y conocer sus ideas”. Para ella el ballet no es sólo cuestión de técnica. “Intento sobre todo que piensen en su potencial artístico. No quiero que se conviertan en alumnos fríos y mecánicos.

Su mentalidad artística debe mantenerse intacta”. A Eva le interesa que sus alumnos pisen mucho escenario y se presenten a certámenes, siempre con el objetivo de adquirir confianza. “Quiero que crean en ellos, en lo que hacen, y eso a veces es una tarea que cuesta mucho”.

El 12 de junio tendrá lugar el festival de fin de curso en el Teatro del Colegio de Salesianos de Deusto. “Preparar el festival es un trabajo casi más de motivación que de técnica. Se trata de utilizar lo que han aprendido. No es sólo una fiesta, queremos que se esfuercen en realizar un buen trabajo, porque en ballet enfrentarse al público es fundamental”. En la función, que comenzará a las 20 horas, las alumnas que se presentaron al Concurso Nacional de Danza Anaprode 2010, mostrarán las variaciones realizadas en el certamen con las que ganaron un primer premio, tres terceros y una mención en la primera fase del concurso, y un tercer premio en la final.

La escuela se dedica sobre todo al ballet clásico, aunque también se acerca a otros estilos como contemporáneo, jazz o moderno. Vivimos en unos tiempos en los que triunfan en televisión programas como Mira quien baila o Fama.

Eva sitúa en el ballet clásico la base de otros géneros. “Es como el solfeo para la música. Me encanta que en un momento puedas estar tiesa con el tutú y mandar todo a freir espárragos poniendote a bailar Bon Jovi. El ballet clásico no es sólo Tutús y zapatillas de punta”. Eva cree que esta disciplina no encaja con la cultura actual del “rápido, cómodo y fácil”. Evolucionar es un proceso lento en el que hay que ser muy constante. “Hay que seguir, caerte y seguir” explica.

 Alberto Álvarez Caller  - junio de 2010.  bilbao.net

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